miércoles, 27 de enero de 2016

Cord04, OME, Lc4, 21-30 Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado sólo a los judíos (20160131)

ORAR EN EL MUNDO OBRERO


4ª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, C
(31 enero 2016)

Nuestra vida de equipo tiene una tarea principal: construir el hombre y la mujer concretos que, siendo iguales a sus compañeros y compañeras de trabajo, su vida, su manera de pensar, de sentir y actuar, sea un auténtico testimonio de Jesucristo, una imagen visible de que Jesucristo es propuesta de liberación para el mundo obrero, para todos los hombres y mujeres, especialmente los más pobres. (Cursillo de Cristología HOAC)


Busca un lugar que te ayude a mantener tu interior en silencio. Pídele al Espíritu Santo que derrame su gracia y que encienda el fuego de su amor sobre ti,  y que renueve tu corazón y nuestro mundo. Disponte a este rato de oración.

Echa una mirada en torno a ti

* Al salir de la reunión de equipo salgo como imbuido de una fuerza nueva; más clarificado, con más esperanza, más decidido a seguir a Jesús y con más decisión a llevar adelante los compromisos contraídos.

* La vida de los miembros de mi equipo, sus compromisos en el mundo obrero, sus vivencias de fragilidad en medio de ese mundo y a pesar de ello seguir en la brecha, el respeto y el cariño cuando hablan de sus compañeros de trabajo, poniendo en valor los pequeños pasos… me recuerdan a Jesús de Nazaret, y ello me anima a seguir adelante.

* En la relación diaria con mi compañero del  comité de empresa, en sus aportaciones e iniciativa, en su entrega y pasión…, voy descubriendo la fuerza de los “pequeños” pasos en la lucha obrera, y la grandeza de lo que nace desde abajo, y no cuenta para quien lo espera todo de la fuerza y de las apariencias.

            Estas vivencias personales y comunitarias están movidas por el Espíritu de Jesús, que nos impulsan a promover un mundo más humano, a luchar por la liberación de los oprimidos, a anunciar en el mundo obrero la Buena Noticia. En definitiva, a prender el fuego profético, que nos ha de caracterizar a los seguidores de Jesús. Trae a tu oración experiencias de tu vida y de tu entorno…

Qué dice la Palabra de Dios Vamos a leer detenidamente dos textos.

Dios habla en la Sagrada Escritura.  Ten presente que este mensaje es palabra “viva y eficaz, más cortante que una espada de dos filos” que discierne “los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4, 12)

Jeremías 1, 4-5. 17-19

Me llegó la palabra del Señor en estos términos:
—Antes de formarte yo en el vientre, ya te conocía;
antes de que salieras de las entrañas maternas,
te consagré profeta y te destiné a las naciones.
Y tú, disponte a pelear,
puesto en pie les dirás
todo lo que yo te ordene.
Y no les tengas miedo,
o seré yo el que te intimide.
Mira, te he convertido
desde hoy en plaza fuerte,
serás columna de hierro,
igual que muro de bronce,
enfrentado a todo el país:
a los reyes y príncipes de Judá,
sacerdotes y pueblo de la tierra.
Te atacarán, pero no te vencerán,
pues estoy contigo para ayudarte
—oráculo del Señor—
Palabra de Dios

Lucas 4,21-30 Jesús, como Elías y Elíseo, no es enviado sólo a los judíos.

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga:
-Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.
Y decían:
-¿No es éste el hijo de José?
Y Jesús les dijo:
-Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»: haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm.
Y añadió:
-Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del Profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio.
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.
Palabra del Señor

Deja que la Palabra te cambie el corazón. Para meditar el Evangelio…

            Sus paisanos pasan de la admiración al rechazo; se preguntan por sus orígenes familiares.  Y nace la duda en sus corazones, pues las “palabras de gracia” pronunciadas por Jesús no encajan con su humilde origen, y lo que sobre él saben les hace dudar de cuanto dice. La actitud de sus paisanos es de rechazo a Jesús y a sus palabras.
           
            Jesús les responde con dos ejemplos, el de la viuda de Sarepta y el de Naamán el sirio, para dejar claro que si ellos rechazan su propuesta y su misión, otros que no son israelitas, estarán dispuestos a aceptarlo.

            La simpatía y admiración de comienzo se torna en hostilidad: ellos esperaban un Mesías poderoso y no un sencillo hombre que vive del trabajo de sus manos.

¿Qué me dice esta Palabra? Dios habla para la vida

La lectura del profeta Jeremías y el evangelio nos ayuda para vivir y ser testigos de la fe hoy. Para darnos cuenta de cómo Jesús desarrolla su misión profética y para ver cómo nosotros estamos llevando al mundo obrero la Palabra de Dios. Cómo nosotros estamos participando en la función profética de Jesús de Nazaret.

¿Cómo el programa de la misión de Jesús está afectando mi proyecto de vida? ¿Qué impacto me causa el texto de Jeremías? ¿Me ayuda para vivir y ser testigo de la fe hoy?
Sus paisanos no lo creyeron. ¿Cómo un paisano, un trabajador como ellos,  me va a hablar a mí de liberación? ¿Cómo andas de esperanza, de confianza de que la Buena Noticia  es la puerta para un mundo de hermanos? ¿Escuchas a los más pobres, a los gritos de los que no cuentan? ¿Crees que sin ellos no es posible avanzar en una verdadera liberación?

La vida se ofrece a Dios y al hermano. Desde tu vida iluminada por la Palabra de Dios ¿qué invitaciones te hace esa Palabra –Jesús es la Palabra – para cambiar o mejorar tu misión evangelizadora en el mundo obrero?

Evangelizar a los pobres: ésta es la misión de Jesús; según Él dice; ésta es también la misión de la Iglesia, y de todo bautizado en la Iglesia. Ser cristiano y ser misionero es la misma cosa. Anunciar el Evangelio, con la palabra y, antes aún, con la vida, es la finalidad principal de la comunidad cristiana y de cada uno de sus miembros. Se nota aquí que Jesús dirige la Buena Nueva a todos, sin excluir a nadie, más bien, privilegia a los más lejanos, a los que sufren, a los enfermos, a los descartados de la sociedad.

Pero hagámonos una pregunta: ¿Qué significa evangelizar a los pobres? Significa ante todo acercarse a ellos, significa tener la alegría de servirlos, de liberarlos de su opresión, y todo esto en el nombre y con el Espíritu de Cristo, porque es Él el Evangelio de Dios, es Él la Misericordia de Dios, es Él la liberación de Dios, es Él quien se ha hecho pobre para enriquecernos con su pobreza.

Y podemos preguntarnos: ¿Hoy, en nuestras comunidades parroquiales, en las asociaciones, en los movimientos, somos fieles al programa de Cristo? ¿La evangelización de los pobres, llevarles el feliz anuncio, es la prioridad?

Atención: no se trata sólo de hacer asistencia social, y menos aún actividad política. Se trata de ofrecer la fuerza del Evangelio de Dios, que convierte los corazones, sana las heridas, transforma las relaciones humanas y sociales según la lógica del amor. En efecto, los pobres están en el centro del Evangelio.

(Papa Francisco. Ángelus. 25.01.2016)


Puedes terminar con esta oración

Pregoneros y profetas
Cuando pase el mensajero
que no me encuentre dormido,
afanado en otras metas,
indiferente a su voz.
Que no sea su relato
semilla que el viento barre
o luz que a nadie ilumina.
Cuando pase el mensajero
que no le vuelva la cara
para esquivar su propuesta.

Se presentará en un libro,
en un verso,
o será estrofa de un canto
que me envuelva.
Vendrá, tal vez, en un amigo,
en un hombre roto,
o en el pan partido.
Le abriré la casa,
pondré en juego el corazón
y escucharé, con avidez,
sus palabras.

Y entonces
me cambiará la vida.

(José Mª Rodríguez Olaizola, sj)

Señor, Jesús, te ofrecemos todo el día…

María, Madre de los pobres, ruega por nosotros

lunes, 6 de julio de 2015

Mitad de ahorradores recibirá la pensión mínima | La Jornada

Mitad de ahorradores recibirá la pensión mínima
La Jornada
5 de Julio de 2015


México, DF. Alrededor de 50% de las personas adscritas al Sistema de Ahorro para el Retiro, basado en cuentas individuales, podría alcanzar al final de su vida laboral una pensión mensual equivalente a dos mil 500 pesos mensuales o pensión mínima, afirmó la empresa Vitalis.

Sostuvo que se trata de un monto insuficiente para cubrir sus necesidades, por lo que el ahorro voluntario o planes de pensión privados son la alternativa para incrementar ese nivel.

Jonathan González, director de Análisis de la firma, resaltó que, a 18 años de su creación, las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) manejan cerca de 2.5 billones de pesos, cifra equivalente al 14.3% del PIB.

Hay registradas más de 53 millones de cuentas en alguna de las 11 Afores que operan en México, con activos administrados por las Sociedades de Inversión Especializada en Fondos para el Retiro (Siefores) que han crecido alrededor de 16% en promedio anual en los últimos cinco años.

Del total de cuentas, más de la mitad está cotizando alrededor de cuatro salarios mínimos, lo cual significará que al final de la vida laboral recibirán una pensión mínima que equivaldrá a un salario de 1997 actualizado con inflación.

Señaló que la ley marca una pensión mínima a recibir por parte de un jubilado, de alrededor de dos mil 500 pesos mensuales, y 50% de los ahorradores estaría en ese nivel, cifra insuficiente para solventar sus necesidades, destacó González.

Dijo en un estudio que ante este panorama es fundamental que los trabajadores ahorren de forma voluntaria y que las empresas se acerquen a un plan privado de pensiones.

Este tema se analizará en el IV Foro Internacional de Pensiones que se celebrará en noviembre en la Ciudad de México. La empresa anfitriona será Vitalis, especializada en este tema y que dará a conocer las alternativas para alcanzar mejores niveles de pensiones.

Comentó que el sistema de ahorro para el retiro generará en el futuro una carga social muy fuerte debido a la estructura poblacional, en la que una de cada tres personas será mayor de 60 años en el año 2050.

miércoles, 15 de enero de 2014

NNOO1555-2014ENERO: La alegría del Evangelio de la fraternidad y la justicia

La alegría del Evangelio de la fraternidad y la justicia
02 ENERO 2014 | POR HOAC
Editorial de Noticias Obreras
Núm. 1.555 - ENERO 2014



La exhortación apostólica «Evangelii gaudium» (La alegría del Evangelio) del Papa Francisco es una propuesta de vida impresionante. Una invitación a que repensemos nuestra vida, personal, social, eclesial, para crecer en fidelidad a la Buena Noticia de Jesucristo, porque en ella está el camino de nuestra realización humana, de nuestra felicidad personal y social. El Papa Francisco nos invita a fijarnos en lo más importante, en lo que es central y sustancial para nuestras vidas. De la gran riqueza de la exhortación queremos subrayar algo de lo que nos parece más sustancial.

Lo central y sustancial está en Jesucristo, es Jesucristo, y, en Él, está en la sagrada dignidad de toda persona y en la sagrada dignidad de la vida de los pobres que reclama justicia. Lo decisivo es mirar, como Jesucristo, nuestras vidas, nuestro mundo y nuestra Iglesia, desde la misericordia, desde el amor concreto a las personas concretas. La misericordia es la gran fuerza transformadora de nuestras vidas y de nuestro mundo: «Amamos este magnífico planeta donde Dios nos ha puesto, y amamos a la humanidad que lo habita, con todos sus dramas y cansancios, con sus anhelos y esperanzas, con sus valores y fragilidades. La tierra es nuestra casa común y todos somos hermanos» (n. 183).

Por eso, la «transformación misionera de la Iglesia» pasa por salir de sí misma, por volcarse desde la misericordia en afirmar prácticamente la sagrada dignidad de la persona, por unir nuestra vida a la vida cotidiana de las personas, en particular de los pobres: «Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades (…) Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse. “¡Dadles vosotros de comer!” (Mc 6, 37)» (n. 49).

Nuestro mundo y nuestras vidas serían otras si realmente acogiéramos la lógica de Dios, si nos reconociéramos realmente como hijos y hermanos: «la vida social sería ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos» (n. 180). De ello quiere ser servidora la Iglesia. Existen hoy, dice el Papa Francisco, dos cuestiones fundamentales que determinan el futuro de la humanidad: la inclusión social de los pobres, en una economía y un sistema social que genera exclusión y descarta personas desde su idolatría del dinero, y la paz (fruto de la justicia) y el diálogo social que aprecia la diversidad para construir juntos un mundo mejor y más humano.

El cambio que necesita nuestro mundo pasa por situar en el centro la lucha por la justicia debida a los empobrecidos. Por eso, el Papa Francisco invita a tomarnos completamente en serio que «cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y la promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad» (n. 187). Escuchar el clamor de los pobres es afrontar las causas estructurales de la injusta pobreza, transformar esa situación, y ayudarles en sus necesidades concretas, uniendo el cambio estructural y el personal, porque «el imperativo de escuchar el clamor de los pobres se hace carne en nosotros cuando se nos estremecen las entrañas ante el dolor ajeno» (n. 193). Por eso es tan importante generar una nueva mentalidad política y económica, «crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos» (n. 188).

Dios otorga a los pobres «su primera misericordia». «Por eso –dice Francisco– quiero una Iglesia pobre para los pobres (…) La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia» (n. 198). Porque «no deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro. Hoy y siempre, los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio (…) Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres» (n. 48).